La cocina ha pasado de ser uno de los sitios en los que
tenías que estar por obligación para cocinar o lavar la ropa, a una de las
salas más apreciadas de la casa. Por ello, la decoración de las cocinas ha
cambiado con el paso del tiempo. Actualmente, las cocinas combinan una
estéticas y unas formas modernas, con lo práctico y lo necesario. Porque no
podemos olvidar que una cocina debe ser, ante todo, útil.
La cocina puede tener muchas y muy diferentes funcionalidades, dependiendo de
la persona o personas que la utilicen. Nos explicamos: no tiene las mismas
necesidades un soltero con poco tiempo para cocinar que una familia numerosa
con muchos miembros que la utilizan. Por ello, quizás lo más importante a
la hora de decorar una cocina es tener clara su funcionalidad y la necesidad
que debamos satisfacer con ella.
¿Dispones de tiempo para cocinar? ¿Necesitas una lavadora y una secadora?
¿Haces la compra una vez al mes o te gusta comprar un poco cada día? Éstas son
algunas de las preguntas que debemos hacernos antes de pensar en decorar
nuestra cocina. Porque de estas respuestas saldrá un poco la decoración de la
misma. Dependiendo de las necesidades, tendremos un tipo de cocina u otro.
Evidentemente, no dudéis en consultar a profesionales a la hora de encontrar
consejos para vuestra cocina y su decoración. Son especialistas que seguro que
os son de gran ayuda. El estudio de las necesidades es quizás lo primordial,
pero aún así existen unas ciertas normas que son beneficiosas de cumplir, pues
hará que nuestra cocina sea muy práctica y acogedora.
La zona de trabajo debe estar dispuesta en tres polos, en
tres zonas diferenciadas: cocina, limpieza y secado. Estos tres polos deben
estar cerca entre ellos para poder obrar y actuar en un espacio coherente.
Además, si las tuberías del agua no te obligan a colocar en un espacio
determinado el fregadero, intenta colocar éste cerca de una zona dónde le
llegue la luz natural.
La circulación es muy importante en una cocina. Hay que pensar que las puertas
ocupan un espacio a la hora de moverse por la cocina: la del horno, la de la
nevera, la del microondas. El espacio que ocupas cuando estás delante del
fregadero también dificultará el paso. Piensa todo esto a la hora de hacer la
distribución. No es cuestión de tener todas las comodidades de
electrodomésticos, pero no poder movernos por la cocina.
Ganar metros en una casa es, a día de hoy, una de las
principales preocupaciones a la hora de crear un hogar. El alto precio de los
inmuebles ha derivado en pisos cada vez más reducidos, lo que nos obliga a
buscar soluciones imaginativas que palien esta escasez de espacio. Una de las
más útiles es, sin duda, añadir un comedor a tu cocina.
Ya sea para albergar simplemente desayunos y comidas
rápidas o para aquellas más amplias y numerosas, la posibilidad de ubicar una
zona en la que comer en plena cocina supondrá numerosas ventajas para ti que no
debes subestimar. Ahorrar tiempo, espacio y dinero, siempre es una buena
idea.
Si eres de los que tiene que comer en cinco minutos para
seguir un intenso ritmo de vida, o vives solo o en pareja y no necesitas mucho
espacio, habilitar una pequeña zona para ello te facilitará mucho las cosas.
Las opciones de las que dispones son variadas.
Diversas opciones
Sitúa una balda en un espacio que tengas libre y que esté bien
iluminado, a poder ser frente a una ventana. Lograrás un rincón tranquilo en el
que poder empezar el día con una buena taza de café o tomarte un descanso
rápido al mediodía. Habrás sacado un comedor de apenas 30 cm. de espacio.
Otra opción consiste en prolongar tu encimera. La
suma de la extensión y de la propia encimera te proporcionará un amplio terreno
que será tan confortable como la mesa de un salón más grande. Podrás empezar a
degustar tus propios platos nada más terminarlos, evitando incómodos e
innecesarios paseos.
También es posible comprar pequeñas mesitas hechas
expresamente para esta función. Tienen la ventaja de que su apariencia recuerda
mucho más a un lugar específicamente creado para almorzar, ya que para algunos
las soluciones anteriores pueden resultarles extrañas a la vista.
Mayores espacios
Si contamos con una zona algo más amplia podemos montar un auténtico comedor
con mesa y sillas a su alrededor. En esta ocasión, podrán ser varios los
comensales que se sienten en ellas, y no sólo para desayunos o almuerzos
rápidos, sino para cualquier tipo de comida.
Son varias las utilidades con las que cuenta este tipo de
disposición. El que el cocinero no tenga que ausentarse del lugar en el
que se sirva la comida es una de ellas, favoreciendo un constante contacto
con sus invitados. Además, lo tendrás todo mucho más fácil a la hora de la
limpieza.
Definiendo el estilo
Si ya estás decidido a crear en tu casa una cocina-comedor es hora de que
elijas cómo la vas a decorar. Las dos opciones son: continuar el estilo
predominante del resto de tu hogar o bien cambiarlo para que la estancia
resalte. Por ejemplo, en una vivienda clásica quedaría muy bien un toque
moderno o minimalista.
El color blanco lidera indiscutiblemente en este tipo de
rincones, la imagen de limpieza, practicidad y continuidad visual que confiere
al lugar potencia las cualidades positivas. Sin embargo, podemos optar
por tonos más arriesgados, siempre que los usemos con mesura.
Los materiales deberán ser especialmente
resistentes y permitir ser limpiados con comodidad y asiduidad. Las encimeras
de titanio con canto de metal o las encimeras de cuarzo son una opción
perfectamente válida. Los materiales sintéticos acompañados de sillas provistas
de patas altas conformarán un aspecto vanguardista y joven.
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